sábado

Un día te levantas, tienes un nuevo mensaje, sonríes al verlo, al saber que es de él. Cojes el móvil le contestas, dice que le llames, estás feliz, sabes que empiezas el día escuchando su voz y entonces te acuerdas de que hoy es ese día en el que le ves, estas ansiosa, y deseando que llegue el momento. Todo pasa a su debido tiempo, todo va al pie de la letra. Llega una hora cualquiera después de haber pasado una bonita tarde pegada al móvil viendo todos y cada uno de sus mensajes, intenta celarte, sientes que algo te empieza a ahogar y no controlas, puedes perder o ganar pero si no arriesgas esta claro que no ganas, lo toma a mal, no iba con esa intención y te dice que lo olvides, que lo olvides todo. Lo que no sabe es que tienes miedo a perderle a no ser feliz a su lado. Ahora te echas atrás, piensas que hubiera sido mejor no decir nada, le añoras, necesitas un mensaje, una llamada, necesitas algo, pero sobre todo necesitas que te necesite.

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