lunes

Y es que parece mentira que las miradas ya no vuelen,


que las sonrisas ya no sepan hablar, que las palabras se conviertan en silencio…Pero a lo mejor no es culpa de las miradas, ni de las sonrisas, ni del silencio, sino del corazón. Ei, corazón, ¿cómo se te ha podido olvidar tan rápido el presente del verbo querer? Bueno, quizás no se te haya olvidado, porque es difícil olvidar cosas que nunca has aprendido. Curiosa la vida, ¿eh? ¡Cómo nos sorprende cada día y nos obliga a aprender! Porque de los errores se aprende, aunque parezca que no.

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